Protocolos de lectura: cap. I, sec. 5, «Las máquinas».


[Mulholland Drive (2001), o las operaciones reales del deseo.]


Llegamos a un parágrafo de los más difíciles, en parte porque no se entiende bien qué hace en ese lugar del libro. Me explico: los tres modos de corte se podrían haber distribuido en los tres primeros parágrafos, ya que cada corte corresponde a cada una de las síntesis (como declara la recapitulación final de este parágrafo). Es más, me pregunto para qué intitular «Las máquinas» un parágrafo que llega tras una ardua exposición de las principales características de las máquinas deseantes, paranoicas, milagrosas, célibes...

Mi hipótesis, por ahora, es esta: los tres primeros parágrafos («La producción deseante», «El cuerpo sin órganos», «El sujeto y el goce») despliegan las categorías de la crítica de la economía política (Marx) en el orden de un inconsciente histórico-natural. El cuarto parágrafo («Psiquiatría materialista») denuncia el carácter político de la concepción idealista del deseo como carencia, declara «el problema fundamental de la filosofía política» y lo sitúa en las condiciones capitalistas anudando el deseo a la ley marxiana de la baja tendencial de la ganancia (tercer tomo de El Capital). 


«Las máquinas», según mi hipótesis, presenta una semiótica de las multiplicidades y un ajuste de cuentas con la deuda saussuriana de Lacan. En este último sentido, si alguien quiere tener alguna idea de lo que está discutiendo el AE en estas páginas, conviene leer, como mínimo, «El seminario sobre "La carta robada"», «La instancia de la letra en el inconsciente o la razón desde Freud» y «Observación sobre el informe de Daniel Lagache» (todos incluidos en los Escritos).


A las cosas mismas.


Las máquinas deseantes son máquinas sin metáfora. Esta idea, anunciada en la primera página del libro, significa simplemente que «máquina» no es una manera de decir algo sino un concepto en el sentido de la tradición alemana (Begriff): atrapa, agarra, zarpa, algo real. «No se trata en modo alguno del corte considerado como separación con la realidad» (42). Los cortes son reales, son de tres tipos y son lo que define a las máquinas: sistema de cortes, eso es una máquina. Pero no cualesquier cortes, sino tres tipos o modos específicos: extracción (de flujo), separación (de código) y subjetivación (de residuos). Estos tres modos de corte operan en dimensiones variables.

Primer modo de corte: flujo y extracción. «Toda máquina, en primer lugar, está en relación con un flujo material continuo (hylè) en el cual ella corta» (42). Escollo: ¿qué demonios es la hylè? La palabrita es griega y, por lo tanto, carga con una tradición milenaria. Aprovecho este protocolo y corto para que fluya: la clave está en Husserl. Primer aproximación, derrideana:
La hylé es la materia sensible de lo vivido: no el rojo de la cosa que está en el mundo y se ve así excluido por la reducción, sino el aparecer del rojo como pura cualidad sensible; no la sensación como realidad natural, fisiológica o psicológica, que es también en el mundo, sino el fenómeno vivido que le corresponde y que, él, no está en el mundo.
Segunda aproximación, también derrideana: «en su mayor profundidad y en su pura especificidad, la hylè es primeramente materia temporal. Es la posibilidad de la génesis misma». Aproximación, ahora, propiamente deleuziana: «No es un ser sensible, sino el ser de lo sensible. No es lo dado, sino aquello por lo que lo dado es dado» (Diferencia y repetición). Aproximación husserliana: 
También la percepción externa (que no es, ciertamente, apodíctica) es en verdad experiencia de la cosa misma –ella misma está ahí–, pero en ese su estar-ella-misma-ahí, la cosa tiene para el que la experimenta un horizonte abierto, infinito, indeterminado en su generalidad, un horizonte de lo propiamente-no-percibido-en-sí-mismo...
Esto que Husserl llama, bellamente, «horizonte de indeterminada determinabilidad», es un punto de apoyo privilegiado para el AE, allí donde este libro se lanza a indagar un flujo asociativo impersonal como ensamble de síntesis pasivas (33), autoproducción del inconsciente y ser objetivo del deseo como lo Real en sí mismo (34). 

Eso es la hylè. «La hylè designa, en efecto, la continuidad pura que una materia posee idealmente» (42). ¿Por qué «idealmente»? Porque, realmente, el flujo es inseparable de sus cortes (es flujo asociativo, síntesis conectiva, producción de producción), hay «siempre flujos y cortes» (11), porque los cortes no se oponen a la continuidad de un flujo sino que condicionan, implican, definen, conectan, acoplan... (42). He aquí la «Ley de la producción de producción» (42): la máquina es un flujo que corta otro flujo, o un corte que hace fluir otro corte: «toda máquina es corte de flujo con respecto a aquélla a la que está conectada, pero ella misma es flujo o producción de flujo con respecto a la que se le conecta [...] Por ello, en el límite de las conexiones transversales o transfinitas, el objeto parcial y el flujo continuo, el corte y la conexión, se confunden en uno» (42). Ello funciona en todas partes.

Segundo modo: cadena o código y separación. «En segundo lugar, toda máquina implica una especie de código que se encuentra tramado, almacenado en ella» (43). Es el nivel del registro, síntesis disyuntiva, información y transmisión: la máquina es una cadena que «captura fragmentos de otras cadenas de las que saca una plusvalía» (45). Flujo polivalente hecho de «signos, pero estos signos no son en sí mismos significantes» (44), «escritura transcursiva y nunca discursiva» (45), es decir, escritura que acompaña el transcurso de un movimiento deseante y no fijación de una posición de deseo, «escritura en el mismo Real, extrañamente polívoca y nunca bi-unívoca» (45), potencia [puissance] del signo y no poder [pouvoir].


Cabe aquí una aclaración técnica: cada vez que leemos en la versión castellana de Francisco Monge que hay un «poder» del signo, del deseo o del inconsciente, la palabra en francés es puissance, que Deleuze utiliza para hablar de «potencia» en sentido spinoziano.


Tercer modo: sujeto y residuo. «El tercer corte de la máquina es el corte-resto o residuo, que produce un sujeto al lado de la máquina, pieza adyacente de la máquina» (46). El eructo es un ejemplo ilustrativo de esta concepción: retorno o plusvalía de la leche, «parte que vuelve al sujeto como parte» (46), «renta que vuelve al sujeto como resto» (46), voluptuosidad impersonal del cuerpo, nada de carencia sino pura producción «y la reconciliación residual que realiza: síntesis conjuntiva de consumo bajo la forma fascinada de un "¡Luego era eso!"» (25). 

El parágrafo finaliza con esta recapitulación:

La máquina deseante no es una metáfora; es lo que corta y es cortado según estos tres modos. El primer modo remite a la síntesis conectiva y moviliza la libido como energía de extracción. El segundo remite a la síntesis disyuntiva y moviliza el Numen como energía de separación. El tercero remite a la síntesis conjuntiva y moviliza la Voluptas como energía residual. Bajo estos tres aspectos, el proceso de la producción deseante es simultáneamente producción de producción, producción de registro, producción de consumo. Extraer, separar «dar restos», es producir y efectuar las operaciones reales del deseo (47, resalté en negrita).
Ya mostré, analizando el índice del libro [Ir a la «Tabla dematerias»], que aun antes de iniciar la lectura de la primera página del AE se puede anticipar este cuadro:


Producción deseante
Cuerpo sin órganos
Sujeto y goce
Orden
Función
Conexión
Disyunción
Conjunción
Producción
Producción
Registro
Consumo
Conector
«y… y…»
«Ya… Ya…»
«Luego es…»


Ahora, que leímos hasta el quinto parágrafo, podemos enriquecer ese cuadro, sin perder de vista que «En las máquinas deseantes, todo funciona al mismo tiempo» (47):


Tipo de
Síntesis


Tipo de
Máquina

Tipo de
Producción

Conector
Lógico

Modo de
Corte

Nivel de
Análisis


Conectiva


Deseante

Producción
(acciones y pasiones)



Y además…


Extrae flujos
(Libido)



Producción deseante



Disyuntiva

Paranoica
(repulsión)
y
Milagrosa
(atracción)



Registro
(distribuciones y anotaciones)


Sea… Sea…


Separa códigos
(Numen)


Cuerpo sin órganos


Conjuntiva


Célibe

Consumo
(voluptuosidades, angustias y dolores)



Luego es…


Subjetiva residuos
(Voluptas)


Sujeto y goce





Referencias bibliográficas

Derrida, Jacques. «La fenomenología y la clausura de la metafísica», en www.jacquesderrida.com.ar
Derrida, Jacques. «"Génesis y estructura" y la fenomenología», en La escritura y la diferencia, trad. Patricio Peñalver, Barcelona, Anthropos, 1989, pp. 211-32.
Husserl, Edmund. Meditaciones cartesianas, trad. Mario A. Presas, Madrid, Ediciones Paulinas, 1979.
Lacan, Jacques. «Observación sobre el informe de Daniel Lagache», en Escritos 2, trad. Tomás Segovia, Buenos Aires, Siglo XXI, 2011, pp. 617-51.
















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